Los abrebocas y bajalenguas  fueron ideados para mantener la boca abierta del paciente y facilitar así las intervenciones dentales o quirúrgicas. Sin embargo, con el tiempo, la retorcida mente humana le dio un uso completamente distinto y denigrante.

El “especulum oris” como se conocía al abrebocas en el siglo XVIII, se utilizó en los barcos negreros para forzar la alimentación de los esclavos. Muchos de ellos se negaban a comer para poner fin a su dolorosa travesía por el Atlántico. Cuando eso sucedía, para no sufrir perdidas económicas (ya que sin carga no hay beneficios), se colocaba este instrumento metálico entre los dientes y con cada vuelta del tornillo se forzaba a abrir la boca un poco más, entonces la comida era empujada por la garganta con la ayuda de un embudo.

Unos veinte millones de esclavos africanos fueron transportados en estos barcos entre 1518 y 1870. Se estima que un poco más de la mitad, entre once y trece millones, pudieron sobrevivir a la travesía.

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Foto vía biusante.parisdescartes.fr

Nota vía Arqueología de la Medicina